¿Está identificada la publicidad con lenguaje simple? ¿Se probaron legibilidad y comprensión en niños y mayores? ¿La información esencial está al principio, no escondida al final? ¿Existen límites de frecuencia y rutas de salida? ¿Se verificó la edad sin recopilar datos innecesarios? Este checklist, revisado por un par imparcial, reduce improvisaciones y consolida una cultura que prioriza claridad, honestidad y control del usuario por encima de picos momentáneos de métricas.
Añade métricas como quejas por mil impresiones, tiempo invertido entendiendo términos, cancelaciones evitables, devoluciones por expectativas no cumplidas y satisfacción percibida en familias. Observa abandono tras descubrir costos ocultos y mide claridad auto-reportada. Relaciona estas señales con ventas, para demostrar que la transparencia robustece resultados. Comparte paneles con toda la organización y recompensa experimentos que mejoren comprensión, no simple clic barato, alineando incentivos con reputación y crecimiento sostenible.
Entrena a equipos creativos, de medios, legales y de producto en viejas y nuevas prácticas de manipulación, para reconocerlas a primera vista. Simula decisiones con presión temporal y metas agresivas, ejercitando cómo defender límites. Fomenta canales confidenciales para levantar alertas y protege a quien cuestiona una pieza. La excelencia nace cuando la gente se siente segura para pausar, replantear y aportar alternativas más limpias, incluso si eso retrasa un lanzamiento muy esperado.
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